Inversores
En qué punto estamos.Dicho tal cual.
Esta página no lleva una ronda, ni una proyección, ni un gráfico que sube. Lleva lo que hay: un producto que funciona, una beta que acaba de abrir y una lista corta de cosas por resolver. Si buscas tracción, todavía no la hay. Si buscas por qué merece la pena mirarlo, está abajo.
Por qué ahora
El escritorio remoto es una categoría vieja y resuelta para el escritorio. Desde el móvil sigue siendo mala: todas las apps hacen lo mismo —mandar la pantalla del ordenador encogida— y por eso todas se sienten igual de incómodas.
Dos cosas han cambiado a la vez. La primera, que macOS permite crear una pantalla con la forma que quieras, así que el escritorio se puede redibujar en vez de encoger. La segunda, que han llegado los móviles plegables: una pantalla de tableta que llevas en el bolsillo es, por primera vez, un sitio donde de verdad se puede trabajar.
Lo primero nadie lo está usando. Lo segundo acaba de salir. Ahí está la ventana.
Qué defiende esto
No es el vídeo: comprimir una pantalla sabe hacerlo cualquiera. Es la pantalla virtual y lo que hay alrededor — crear un escritorio con la forma del móvil, renegociarlo al vuelo cuando el aparato se pliega, y mantener la sesión viva mientras cambia. Eso es trabajo acumulado, no una semana de integración.
Y una cosa que se decide pronto y luego no se cambia: la sesión va cifrada de extremo a extremo, también cuando pasa por nuestro servidor. Quien monte esto después con un relevo que lee el tráfico tendrá que explicarlo.
Lo que falta, por orden
Decidir el modelo de precio con datos de uso reales, no con una suposición. Llevar el relevo a su propia máquina antes de que haya volumen. Y pasar de una beta a una app en la tienda, que es donde se empieza a medir de verdad.